PIERO MANZONI y el arte conceptual
Piero
Manzoni (1933-1963) fue
un influyente artista
conceptual
italiano,
que
con un
enfoque irónico, provocador y radical desafió las convenciones del
arte moderno. A pesar de su muerte prematura a los 29 años, su obra
dejó un legado significativo en el arte del siglo XX.
Manzoni
es una figura clave en el desarrollo del arte conceptual. Para
él,
la idea que
hay detrás
de la obra es más importante que el objeto físico en sí.
Gran
parte de su trabajo fue una crítica mordaz a la mercantilización y
al fetichismo del arte, cuestionando qué es lo que realmente le
otorga valor a una obra. Esta
crítica la realizó utilizando
la provocación y la ironía como herramientas principales para
hacer reflexionar al espectador sobre la naturaleza y los límites
del arte. Su
enfoque general desafiaba la idea de que el arte debe ser producido
por la "mano del artista" y cuestionaba qué es lo que
realmente confiere valor a una obra de arte: ¿la habilidad técnica,
el concepto, o la firma del artista?

Su
obra Mierda
de artista es
una
mordaz crítica del mercado del arte,
en el que la simple firma de un artista con renombre produce
incrementos irracionales en la cotización de la obra. Consiste en 90
latas cilíndricas de metal que contienen, según la etiqueta firmada
por el autor, Mierda de
artista. Contenido neto: 30 gramos. Conservada al natural. Producida
y envasada en mayo de 1961.
Todas están además numeradas y firmadas en la parte superior.
Se
pusieron a la venta al mismo valor que entonces tenían treinta
gramos de oro,
y hoy en día su precio alcanza cifras de cuatro y cinco dígitos
en euros,
en las pocas ocasiones en que alguna de ellas sale a la venta o a
subasta, alcanzando la cifra más alta en una subasta de Milán,
con 275.000 euros.
La
obra más importante en el apartado del arte
conceptual y
el arte minimalista es
la serie de los "Achromes".
El
término "achrome" significa literalmente "sin
color".
El
objetivo principal de Manzoni con los Achromes era
liberar
a
la obra de arte de cualquier contenido narrativo, emocional,
simbólico o expresivo. Buscaba crear un objeto que fuera simplemente
"ser", una presencia desolada que no aludiera a nada más
que a sí misma.
Los Achromes redefinieron
la pintura y la escultura, situándose en un punto intermedio entre
ambas disciplinas. Al centrarse en la materialidad pura y el
concepto, la serie se
considera
una obra fundamental del arte del siglo XX, que allanó el camino
para el arte minimalista y conceptual posterior.
En
su obra Achromes
hay
una total ausencia de color, buscando liberarse así de la
tradición pictórica y del expresionismo abstracto, que dependía
del color y del tipo de brochazos del artista para transmitir
emociones. Él trabajó con una amplia gama de materiales que eran
blancos o casi blancos.
Muchas de las primeras obras de la serie consistían en lienzos
sumergidos en una solución de caolín (una arcilla blanca utilizada
en la fabricación de porcelana). El material, al secarse, se
arrugaba, plegaba y curvaba de forma natural por su propio peso,
creando una superficie rugosa e irregular sin la intervención manual
del artista.
La
obra es un objeto autónomo, no una representación de algo. El
contenido de la obra es el material mismo.
Al
utilizar procesos y materiales que se manipulaban a sí mismos (como
el secado del caolín), Manzoni minimizó su intervención directa,
desafiando la idea del artista como creador genial y gestual.
Achromes"
(Acromos) de Piero Manzoni fueron una respuesta directa e irónica a
los monocromos de Yves Klein,
ya que representaban dos posturas artísticas fundamentalmente
opuestas sobre el color, la materialidad y el papel del artista.
Las
diferencias clave son:
Enfoque
en el color: Klein
consideraba el color (específicamente su "International Klein
Blue" o IKB) como un medio para expresar lo inmaterial, lo
infinito y lo espiritual. Manzoni, por el contrario, buscó eliminar
el color por completo. Sus "Achromes" (literalmente "sin
color") eran lienzos blancos hechos con materiales como caolín,
algodón, plumas o panecillos, que buscaban ser objetos puramente
materiales, despojados de cualquier simbolismo espiritual o
emocional.
Azul de Ives Klein - Uno de los Achromes de Manzoni
Papel
del artista: Klein
controlaba meticulosamente su color y su aplicación para lograr un
efecto específico y "sensible". Manzoni adoptó un enfoque
más radical y conceptual, eliminando la intervención manual y
subjetiva del artista para dejar que los materiales se presentaran
por sí mismos. El acto de crear los "Achromes" era casi
automático, centrándose en el concepto de la obra de arte como
objeto autónomo, más que en la habilidad o la sensibilidad del
artista.
Klein pintando el cuerpo de una mujer con su azul
Materialidad
versus inmaterialidad: Mientras
Klein buscaba trascender la materialidad de la pintura para alcanzar
un estado inmaterial (llegando a vender "zonas de sensibilidad
pictórica inmaterial"), Manzoni se ancló firmemente en la
realidad física del objeto. Quería que sus obras fueran "seres"
por derecho propio, más allá de la interpretación simbólica.
Una de las obras inmateriales de Klein
En
resumen, si Klein usaba el azul para explorar el universo espiritual,
buscando la trascendencia espiritual y lo inmaterial a través de un
color místico, Manzoni respondía con el blanco, con la materialidad
cruda y la ironía para criticar la comercialización y la
santificación del arte, así como las aspiraciones metafísicas
y reorientar el arte hacia el objeto y el concepto en sí mismo.